Las tragaperras se llevan más del 90 por ciento de la tarta del juego privado
Las cifras oficiales reflejan a las claras la crisis que sufre el juego de las bolitas numeradas. Mientras que en la provincia de Jaén el gasto en locales de bingo ha disminuido en la última década prácticamente un 50 por ciento, el de las máquinas tragaperras, sin embargo, se ha incrementado un 30 por ciento en ese mismo periodo.
Hay más indicadores que confirman la regresión del bingo y el auge de las tragaperras. El Centro Provincial de Drogodependencias -donde se tratan todo tipo de adicciones, entre ellas la del juego- tiene actualmente a 21 ludópatas en tratamiento. De ellos 19 han pedido ayuda para 'desengancharse' de las máquinas recreativas. Otro sufría un sinvivir con las loterías y al último se le clasifica estadísticamente en el apartado de 'otros sin especificar'.
Al respecto, los empresarios del bingo resaltan los controles que pueden establecer los usuarios para evitar caer en la ludopatía, limitándose ellos mismos el acceso a las salas con sólo notificarlo a la Subdelegación del Gobierno. Antonio Guirado, el único empresario binguero que sigue en activo en la provincia, insiste en que ir a jugar unos cartones 'es un acto lúdico'.
Ludopatía
La Asociación de Ludópatas Jienenses en Rehabilitación (Alujer) estima que el 1,6 por ciento de la población jienense (650.000 habitantes) son jugadores patológicos y por tanto enfermos que requieren un tratamiento, mientras que otro 2,8 por ciento se encuentra en proceso adictivo. Uno de los datos más reveladores pone al descubierto que este tipo de jugadores suelen gastarse una media de 5.000 euros al año, más de 830.000 pesetas, como se desprende de las personas que llegan a la asociación para iniciar un proceso de rehabilitación.
Más preocupantes incluso que los problemas económicos, señalan en las asociaciones de ludópatas, son los problemas personales y familiares que provoca una afición incontrolada y obsesiva al juego.