El anuncio de la instalación de un centro de entretenimientos en el hipódromo junto a la construcción de un Centro de Convenciones frente a la Terminal de Omnibus, motivó que el Colegio de Arquitectos, diversas Organizaciones No Gubernamentales y vecinos se mostraran en contra.
El acuerdo entre la Caja Popular, el Jockey Club y la empresa Casino Club fue anuciando en medio de un gran entusiasmo gubernamental. El compromiso de la firma es que, a cambio de la concesión del centro lúdico en el hipódromo, construirá y donará a la provincia un Centro de Convenciones con capacidad para 1.600 personas, con estacionamiento y acceso. Ahora bien, ante la oposición a seguir cercenando el Parque 9 de Julio la pregunta obligada es si es negocio disponer de máquinas tragamonedas en el hipódromo sin el Centro de Convenciones ni la urbanización de los predios frente a la Terminal.
Los empresarios de Casino Club no son recién llegados al negocio. La empresa explota 1.700 máquinas en el casino electrónico que tiene en el hipódromo de Palermo. Un joven empresario patagónico, Cristóbal López, es el propietario y debido al repunte del juego, ya puso la mira en Tucumán. En Buenos Aires las estimaciones indican que cada máquina deja actualmente 975 pesos limpios después de haber pagado premios, impuestos y contribuciones. Allí abona un canon variable a Lotería Nacional de acuerdo a lo apostado. Es más, antes de fin de año la licenciataria de las máquinas tendrá instalado un sistema de control “on line” con Lotería Nacional, que conocerá al instante cuánto se juega en cada máquina.
El acuerdo al que llegaron en Tucumán es por un monto fijo de 400.000 pesos mensuales, o sea 4.800.000 pesos anuales ingresarán a la Caja Popular. Al menos públicamente, Casino Club no anunció qué cantidad de tragamonedas tiene pensado instalar.
Con respecto a las tragamonedas que actualmente funcionan en la provincia, en la Caja están registradas 715, que pagan un canon fijo de 300 pesos mensuales, lo que arroja algo más de 2.500.000 pesos anuales para la provincia.
En su momento se analizó la posibilidad de instalar un canon variable, como el que paga Casino Club en Buenos Aires, pero aseguran que chocan con impedimentos de tipo tecnológico. Casino Club está dispuesta a duplicar la cifra que actualmente percibe la provincia, con lo cual está claro que los análisis previos hablan de un excelente negocio. Sólo en el casino electrónico de Palermo se mueven 1.700.000 pesos diarios en las 1.700 máquinas y se espera superar los 3.000.000 de pesos cuando estén finalizadas las obras de ampliación.
Está claro que el ingreso medio de los tucumanos es inferior al de los porteños, con lo cual las cifras deberían ser menores en la provincia, pero ¿no entra a tallar (nunca mejor usado el término) allí la instalación del Centro de Convenciones a pocos metros? Es conocido que el turismo mueve cientos de millones de pesos, la gente que concurre a convenciones son profesionales de buen pasar, que además de capacitarse siempre tienen ganas de divertirse y ganar dinero. Casino Club pondrá al alcance de su mano un lugar inmejorable. Además de las tragamonedas, se instalarán bares, restaurantes, playas de estacionamiento y anfiteatro para espectáculos. En total planean invertir 22 millones de pesos.
Un estudio reciente dio cuenta que en el país se juega 250 dólares anuales por persona en las distintas variantes. El juego de más crecimiento fue precisamente el de las tragamonedas. Algunos aseguran que los juegos de azar crecen con las crisis económicas pero los datos más recientes dan cuenta de que, a la par de la recuperación económica, la pasión por el juego se multiplica. Otro buen motivo para invertir.