Ruleta, póquer, blackjack, tragamonedas, Xperto y dados se ponen en su pantalla a todas luces. Aunque usted no lo crea o piense que es una locura, todos esos juegos en internet empiezan con R. Red; riesgo y recompensa son las palabras que mejor definen el mundo de los tahúres.
Las opciones que existen para apostar por la red son muy diversas. Desde los casinos virtuales típicos, a portales que ofrecen hasta carreras de galgos.
Hay de todo para el gusto del cliente, que aparte de tener siempre la razón, en este caso también tiene la plata. Ganar o perder, en cada apuesta electrónica el corazón late más a prisa.
Los casinos virtuales más populares como Golden Palace, 888 Casino u OmniCasino cuentan con un modus operandi muy parecido y simple.
La mayoría tiene páginas en español, ofrece promociones por la primera vez que se apuesta, permiten diversas formas de pago y basta con bajar un software para caer en el cibervicio.
Los programas permiten jugar gratis para mostrarle al cibernauta cómo funciona el asunto y lo "sencillo" que puede resultar ganarse unos cuantos dólares. Es una buena forma de atraer.
Si decide tentar a la suerte con plata, existen varias maneras de comprar créditos: con las tarjetas (Visa, Mastercard), envío de dinero (Western Union o Fed Ex) o transferencia de cuentas corrientes. Si el jugador gana, el sitio le pregunta cómo quiere recibir el premio por estas vías.
La suerte puede llevarlo a ganar mucho dinero, pues las apuestas máximas superan los US$ 200, dependiendo del juego. Pero si no sabe retirarse a tiempo, las fichas y la fortuna lo pueden abandonar.
Los riesgos de jugar de esta manera son varios: que le roben dinero de su tarjeta de crédito, que no le paguen lo que ganó con su suerte o que no tenga a quién reclamarle.
Pero los sitios web de casinos y otros juegos son, en general, honestos. Lo peor que le puede pasar es enviciarse y, entre una muchas apuestas, desperdiciar tiempo, plata o un mejor momento.