Entre voces bajas y consideraciones sobre posibles denuncias que hasta el momento no se concretaron (opositores a Aníbal Ibarra tendrían carpetas prolijas sobre el tema) se asegura que no existió licitación alguna para la instalación del nuevo casino.
La AFIP, en su objetivo de transparentar cuentas y saldos también ha extendido sus redes de investigación, pero llama la atención que la Aduana Nacional, lejos de otros tiempos escandalosos, se mantenga a distancia de cualquier contralor.
Mantos de silencio que se ciernen sobre el navío amarrado y su primo hermano por venir, como también sobre el cambio -en tiempo récord- de su administrador hasta hace algunas semanas el señor Morel, su reemplazo (se llamaría Pablo…) es considerado por los ejecutivos españoles como un hombre más discreto. De pocas palabras y sin tendencias a comentar más de lo que se debe sobre el negocio millonario del casino sobre las aguas del Río de la Plata.
Morel en alguna sobremesa habría comentado intimidades que la empresa del casino no desea ni piensa considerar públicamente.
La nueva línea dura para extremar controles y precauciones ha llegado a límites cercanos a la cinematografía de espionaje. Para citar un ejemplo en el Casino Flotante de Buenos Aires está prohibido el ingreso con teléfonos celulares que tengan cámaras fotográficas. Si un ocasional cliente o apostador ingresa al barco deberá dejar su teléfono en la recepción para ingresar. Esta medida no se aplica en ninguna sala de apuestas de la provincia de Buenos Aires, el interior del país y casinos del Uruguay.
Hablando de las empresas que regentean salas de juego en territorio bonaerense se puede destacar que éstas realizan un aporte de carácter social, muchas de ellas colaborando con aportes para servicios destinados a la comunidad. En lo que se refiere al casino flotante y su primo hermano por arribar no sólo no existe tal mecánica sino que en algunos de sus salones (comúnmente llamados VIP) se apuesta exclusivamente en dólares.
¿Se registrará el nombre, apellido, número de DNI y otros datos que exigen los bancos a quienes compran o venden billetes americanos?
No se trata de brindar una llamada de atención a potenciales o actualmente jugadores compulsivos, se sostiene desde este medio que la vida privada, incluso para este tipo de decisiones debe respetarse. Lo que sí llama la atención es que el casino flotante amarrado en Buenos Aires y el navío por llegar se constituyen en una suerte de puerto libre, donde incluso los propietarios de otros lugares de esparcimiento se sorprenden por las "ventajas reglamentarias" que posee el establecimiento